El sombrío futuro de Blade Runner
La película Blade Runner (Ridley Scott, 1982) está ambientada en el año 2019, en una sociedad tecnológicamente avanzada en la que la inteligencia artificial y los robots han alcanzado tal nivel de desarrollo que resultan ya indistinguibles de los humanos, difuminando así la frontera entre lo humano y lo artificial.
Pero al mismo tiempo se trata de un mundo decadente y deshumanizado, dominado por gigantescas multinacionales y globalizado al extremo, hasta el punto de que la sociedad es una mezcolanza de razas y pueblos que conviven en ciudades saturadas, donde se percibe una sensación general de abandono e impera un individualismo absoluto, sin que exista conciencia comunitaria alguna.
En definitiva, es un futuro en el que, sin duda, no querríamos vivir.
©JRGA

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